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26/2/12


Madame de Grignan tendrá un solo amante: su madre, es decir el amante fiel, instintivo, de confianza, entregado, discreto, permanente, el que su madre pudo imaginar tantas veces sin llegar a conocerlo.
Philippe Sollers
(prólogo a Lettres de Madame de Sévigné. Images d'un siècle.)

Cartas a la hija [220/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)



La gran originalidad de las cartas de Mme. de Sévigné a su hija [...] consiste en el empleo, fuera de una relación amorosa, de un vocabulario y de un estilo que una tradición de cincuenta años había reservado, en el terreno epistolar, a la lírica amorosa. Esta originalidad se explica: la marquesa no disponía de ningún otro lenguaje para expresar el dolor de la ausencia.
Bernard Bray
(en L'art de la lettre amoureuse: des manuels aux romans)

Cartas a la hija [219/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)



Las relaciones de la madre y la hija lo tienen todo de una verdadera relación amorosa: temores sin fundamento, celos sin causa, razonamientos tiernos, acusaciones tan torpes como sinceras, protestas indignadas, que hacen de las cartas de Madame de Sévigné una obra maestra de la correspondencia amorosa, digna de figurar en lugar prominente en todas las antologías de cartas de amor.
Jean Cordelier
(en Madame de Sévigné par elle-même)

Cartas a la hija [219/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


25/2/12


Madame de Chaulnes me escribe que vaya suerte tengo de estar aquí al sol; se cree que todos nuestros días están tejidos de oro y seda.

Cartas a la hija [211/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


24/2/12


[...] uno no puede arrepentirse jamás de no haberse casado con una loca.

Cartas a la hija [187/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)



[...] no por ello os amaré menos. ¿No estáis contenta de lo que siento por vos? ¿Queréis más? Pero no seréis menos amada.

Cartas a la hija [162/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


22/2/12


Yo querría que tuvieramos cien años asegurados, y el resto en la incertidumbre.

Cartas a la hija [137/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)



[...] no haciendo nada, pasan los días, y nuestra pobre vida se compone de esos días, y envejecemos, y morimos.

Cartas a la hija [137/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


21/2/12


No pienso en otra cosa que en la intensa alegría de veros y de abrazaros con unos sentimientos y unas maneras de amar que están por encima de lo común[...]

Cartas a la hija [132/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


19/2/12


Hija mía, todo cuidado es poco cuando una está encinta o recién parida, y toda precaución es poca para evitar hallarse en estos dos estados; no lo digo por nadie.
29 enero 1672

Pensad, hija, que [el embarazo] es destruiros enteramente, y destruir vuestra salud y vuestra vida. Continuad pues esta buena costumbre de dormir separados.
9 marzo 1672


Cartas a la hija [126/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


18/2/12


Estoy embarcada en la vida sin mi consentimiento.

Cartas a la hija [118/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


17/2/12


Podría jurarle veinte veces que no os amo; no creería una palabra.

Cartas a la hija [87/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


15/2/12


El chocolate ya no es lo que era para mi: la moda me ha arrastrado, como me pasa siempre. Todos los que me hablaban bien de ese remedio, ahora me hablan mal; se lo maldice, se lo acusa de todos los males; es el origen de los vapores y las palpitaciones; parece que os vaya bien un tiempo, y luego, de golpe, os provoca una fiebre continua, que os conduce a la muerte[...]

Cartas a la hija [81-82/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


13/2/12


[...] Adiós, hija querida. ¡Con cuánta ternura me abrazáis y me besáis! ¿Creéis que no recibo vuestras caricias con los brazos abiertos? ¿Creéis que no beso yo también de todo corazón vuestras hermosas mejillas y vuestro hermoso pecho? ¿Creéis que puedo abrazaros sin una ternura infinita? ¿Creéis que la amistad puede ir nunca más lejos de la que tengo por vos?

Cartas a la hija [80/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


11/2/12


[...] y yo, pobre hija mía, ¿qué creéis que hago? Amaros, pensar en vos, enternecerme en todo momento más de lo que querría, ocuparme de vuestros asuntos, preocuparme de lo que pensáis; sentir vuestros fastidios y vuestras penas, querer sufrirlos en vuestro lugar, si ello fuera posible; despejar vuestro corazón, como despejaba vuestros aposentos de los importunos que veía que los llenaban; en una palabra, hijita, comprender intensamente qué es eso de amar a alguien más que a uno mismo: tal es mi estado.

Cartas a la hija [72/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


9/2/12


¿Cómo se puede amar a Dios cuando nunca se oye hablar bien de Él?

Cartas a la hija [72/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)


11/1/12


Este discurso es lo que se llama palabras vanas, que no tienen otro fin que el de haceros ver, hija, que el estado en que me encuentro respecto a vos sería perfectamente feliz si Dios no permitiese que lo atravesara el disgusto de no teneros conmigo, y también para convencernos de que todo lo que me viene de vos o por vos, me va derecho al corazón. 

Cartas a la hija [81/221] (Madame de Sévigné, 2007, El Aleph)